Cuando terminó de estudiar, empezó a trabajar en televisión como editor y redactor de noticias. Asimismo, en el 2000 realizó su primer filme “Y si te vi no me acuerdo”. Miguel Barreda Delegado se dedicó a crear documentales. En el 2012, llegó su segundo largometraje, en Arequipa” Ana de los ángeles”. Luego produjo dos películas,” Encadenados” y “La cantera”, la última estaba a punto de estrenarse el 19 de marzo; sin embargo, quedó suspendida por la llegada de la pandemia.
“Nos quedamos con todo el trabajo desarrollado, con publicidad de
difusión, tendremos que retomarlo todo, lo cual implica una inversión fuerte”. Al
mismo tiempo, afirmó que prefiere esperar a la reapertura; puesto que, la
película se concibió para ser exhibida en las salas de cine.
“Nosotros obtuvimos un fomento para la distribución de lo cual
invertimos prácticamente el 80% (asignado para la distribución); es decir,
tendríamos que reinvertir el 20% restante y necesitaríamos un adicional. Yo
calculo un 30% o 40% adicional para recuperar la atención que se le presto a la
película, especialmente el monto invertido en publicidad en redes sociales”,
comentó el cineasta.
En el Perú, en el presupuesto de una película no se consideran costos de
difusión y distribución. Barreda, contó que el costo de realizar un filme,
tiene un valor aproximado de medio millón a un millón de soles. Además, “El
precio de un boleto vendido por espectador de un estreno de una película en
sala es de un dólar en promedio”.
“El distribuidor se encarga de lograr que las películas se exhiban en la
mayor cantidad de cines y en la mayor cantidad de horarios, realizar alianzas
con los exhibidores; y convencer a los exhibidores que la película sea vista. Es
complicado que dos productoras estrenen el mismo género de películas en simultaneo.
El público no es excluyente, pero si se tratan de dos películas del mismo género
a la misma fecha si es competitivo”, afirmó.
Esperanza incierta
Crítico cineasta, director de festivales, gestor cultural y
productor de películas. Claudio Cordero Goytizolo
realizaba cine para niños con el
“Británico”. La llegada de la pandemia no le afectó mucho; puesto que, es
independiente, realiza producciones personales y artesanales. No obstante, en
la posproducción de uno de los festivales, se perjudicó la entrega de premios.
“Yo no soy una persona de la industria por así decirlo, los de la
industria tenían películas por estrenar, han sido muy golpeados”, afirmó. “No se sabe aún que va a pasar, las
restricciones aquí en Perú han sido bastante severas y los cines no están
dispuesto a abrir sus puertas en esas condiciones. Un cine que funcione con la mitad de su capacidad
suena bastante razonable, considera que se deben de seguir los ejemplos de
otros países”, indicó.
Un gran error para Cordero sería incrementar los costos de un boleto; en
lugar de ello, se tendría que realizar una campaña para asistir al cine, una
gran campaña persuasiva. Evidentemente, el daño fue tremendo, la industria estuvo
severamente afectada, es un momento crítico para el cine peruano, especialmente
para el cine industrial. “Yo creo que nadie en este momento se atrevería a
invertir en una gran producción. Todo este modelo que se ha sostenido a lo
largo de décadas se ha visto en jaque, quizá empiecen a hacer películas más
pequeñas”.
En cuestión de películas peruanas, la espera continúa. La reapertura de las
salas de cine no es sencilla. “Está presente el riesgo a estrenar ahora o esperar
hasta que se volvamos a la “normalidad”, estamos en una especie de limbo”,
comentó.
El cineasta afirmó que es muy lamentable el daño que se ha sufrido. “Es
devastador, todo lo que se supone que habíamos avanzado ahora es un retroceso
nos hace pensar que se vienen años osteros. Es prematuro para medir la
verdadera magnitud de los daños, lo vamos a seguir verificando. Un antes y un
después no hay ninguna duda”.


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