Desde tiempos inmemorables el teatro fue usado como una herramienta de denuncia, a pesar de que con los aƱos este uso fue reemplazado por uno mĆ”s comercial, la situación actual llevó a retomar esta iniciativa. ¿CuĆ”l es el papel del arte escĆ©nico dentro de estas crisis polĆtico-sociales?
Por muchos aƱos
quedó en la memoria de Marcelo FarfÔn Avalos, dramaturgo cusqueño, la bella
imagen de una antorcha extinguiĆ©ndose cuando de niƱo veĆa La leyenda de Aang.
Ese fue su primer detonante artĆstico.
El detonante
escĆ©nico llegó en 2015, cuando vio el documental Hija de la Laguna. AllĆ
conoció el rol de la mujer dentro de la minerĆa. Fue sorpresivo ya que asociaba
esta prĆ”ctica netamente al hombre. Notó que no habĆa mucha construcción de
personajes femeninos relacionados a este tema. Supo que su obra debĆa ser la
excepción.
Ese año empezó
un riguroso proceso de investigación y recopilación de datos estadĆsticos hasta
el 2019. En 2020 decidió presentar de manera virtual Pachamama. Que narra la
historia de dos mujeres andinas que quedan atrapadas en una mina mientras que
su Ćŗnica lĆ”mpara se extinguĆa. Una realista obra que denuncia la explotación de
derechos y visibiliza el rol de la mujer minera.
Dalia Paz Ponce,
actriz cusqueƱa, ya tenĆa experiencia en los teatros cuando Marcelo la contactó
y le invitó a participar de la obra.
Interpretó a
Mujer andina de zona urbana con una vida muy difĆcil. Desde sufrir violencia
infantil hasta ser llevada a sector rural como trabajadora sexual en su
adolescencia. AdemƔs, estaba enferma.
Dalia entendĆa
el vĆnculo entre la minerĆa ilegal y la explotación sexual de la mujer, sin
embargo, desconocĆa que esta se diera en el PerĆŗ. Fue muy difĆcil encarar estos
crudos aspectos en la obra, pero sintió que una parte de ella logró transmitir
lo que el personaje representaba.
Uno de los
grandes incentivos de Dalia fue saber que hay algo que tiene el teatro que es
muy difĆcil de trasmitir en cualquier otro arte: la empatĆa por el personaje y
lo que estĆ” viviendo en ese momento. “Que el espectador sepa que hay un mundo
mĆ”s grande que el que conocemos”.
Marcelo asoció
esta puesta en escena a la protesta, ademƔs de evidenciar un problema que a
simple vista no se ve y del que la sociedad es ajena. Propuso desde la ficción
una transmisión de la problemÔtica.
Una satĆrica
denuncia
En 2019 TalĆa
BeltrÔn y Evelyn Galloso, artistas escénicas, asistieron a un curso de Proyecto de Investigación y Creación
EscĆ©nica en la que realizarĆan un trabajo final de carrera. Sin embargo, ellas
ya sabĆan que harĆan esta obra y querĆan hacerlo bien, por esa razón desde 2018
ahorraban todo lo recaudado de otras funciones.
QuerĆan
encontrar algo de lo que verdaderamente les interesara hablar en ese momento.
Muchas veces se sentaron a conversar de lo que las unĆa. Poco a poco llegaron a
sus raĆces. TalĆa es de Cusco y Evelyn de Lima.
En ese proceso
de conocerse y hacerse amigas, encontraron muchas curiosidades que las
distinguĆa. Evelyn no conocĆa la sierra ni la selva y cuando TalĆa llegó a Lima
de pequeƱa no querĆa que reconocieran su acento. En la bĆŗsqueda de su propia
identidad surgió su interés de partir con Somos hijos del Bicentenario.
Con esta cómica
puesta en escena se cuestionó a modo de sĆ”tira la hipocresĆa de celebrar 200
años en los que no hemos cambiado (evolucionado) como sociedad. Mostró con
ironĆa la discriminación Ć©tnico-cultural de la que muchas veces la población es
partĆcipe, a pesar de vivir en un paĆs pluricultural.
Evelyn y TalĆa
utilizaron su arte para mostrar problemas sociales como medio de protesta. A
partir de su trabajo hicieron un llamado a la conciencia.
Para ellas, el
propósito de su obra fue ejercitar el pensamiento crĆtico del espectador,
demostrar que la sƔtira resta la incomodidad de escuchar un reclamo de manera
directa y le ayuda a transformar las terribles actitudes que hereda, como el
egoĆsmo y la falta de empatĆa por un: “¿soy solo yo o podemos ser todos?”.

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