El freestyle femenino ha dado, en estos últimos tres años, una muestra de empoderamiento a las mujeres, aunque aún existe el tabú por parte del público varonil y de la sociedad en este tema. ¿Qué hay de malo en que a una mujer le guste el rap?
Archivo personal.
Víctor Huisa Salcedo
“Se
te va la onda femenina” eran las palabras de los padres de Valeria Iglesias
que, gracias a su respuesta al rapero “Vidal” en su canción “Sentimientos
encontrados”, se volvió en pocos meses un símbolo para el freestyle femenino habiendo llegado al millón de vistas en Youtube.
Valeria
creció con la idea impuesta por sus papás de ser una buena niña ya que
simplemente así tenía que ser una mujer. Pocas personas creían que ella debía
seguir con el camino que desee y que había demostrado a lo largo de sus
años: el hip hop. Increíblemente, una persona resaltaba entre sus más fieles creyentes
a su vocación: su hermana mayor. El mismo ejemplo que sus progenitores le
pedían ser.
Icelu,
como es conocida en el género, comenzó a tomar al rap como un gusto culposo cuando,
en la universidad, “batallaba” junto a sus amigos hasta que, por una tarea de
mostrar tu talento, ella decidió dar el salto hacia este estilo con exhibir ese
arte que la vida le otorgó. Sus compañeros quedaron asombrados.
Durante
el 2019, Iglesias iba a los colectivos en donde el freestyle era el principal lenguaje; no obstante, un 3 de octubre,
cuando la multitud la vio llegar, creyó apreciar a una joven “blanquita” y “groupie”
que sólo venía a tomarse fotos o conocer a sus artistas preferidos.
“Tú puedes” dijo Valeria y agarró el micrófono. El público comenzó a creer que, por ser mujer, bromeaba en rapear. Se dejó llevar y empezó a cantar. La gente no creía que lo haría. Responder a uno de los freestylers más conocidos del país. Mucho menos ella. Iglesias aprendió a no temer y darse cuenta que Icelu había nacido.
Nuevos horizontes
Barranca.
Distrito ubicado a 3 horas de la capital. Normalmente conocido como un lugar de
pescadores, ganaderos e industrias de harina. 30 mil mujeres viven en ese
sitio. Una de ellas, María Palomino, optó por una nueva vocación y su futura
pasión: el freestyle.
Cada
día del 2017 pasaba junto con su hermano por la Plaza de Armas del distrito y miraban a una pequeña muchedumbre rimar. Al mirarlos, un amor hacia el género
crecía en ella. Aun así, se cohibía en entrar a este pequeño mundo porque sabía
que sería criticada por no sólo sus amigos sino también por sus padres que
tenían la imagen de su hija como alguien tímida y tranquila además que veían al
rap únicamente para varones.
“Haz
lo que te gusta. Tú sé feliz” le comentaban sus abuelos, sus protectores
durante toda su infancia, cuando María les hablaba de ello. Al escucharlos, se
decidió en “batallar” con los amigos de su hermano. En su primera vez, se
sintió mal por haber perdido, pero no significó que sería el fin de un sueño.
El
trabajo, la academia y el freestyle se
volvían los principales ejes en su vida. Un precio que Palomino vio que valía
la pena. En sus primeros 3 meses como rapera, María rimaba bajo el apodo de MP
por sus iniciales, pero, forzosamente, lo cambió ya que el seudónimo se prestaba a
perversiones; aunque, su principal motivo fue la rima que el grupo “PVR” le tiró.
Desde ahí, tuvo que encontrar otro alias para sobresalir en el género.
Un
gusto preferido de Palomino era la ciencia, en especial al científico Albert
Einstein. Sus amigos veían que podría encontrar su A.K.A. (Also Known As), por
lo que le recomendaron un nombre femenino para el apellido del, alguna vez,
Nobel de Física en 1921. Finalmente, acordaron en un nuevo apodo: Eins.
Con
un nuevo seudónimo, María comenzó a no sólo rapear en Barranca sino también en
Huacho, el segundo paso hacia el gran reto: La Liga de Freestyle Femenina. Tras
varias batallas, Eins logró su meta: ser una participante en la competición de
rap femenino más grande del país.

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